Archivos Mensuales: marzo 2012

Jornada sobre el Emprendimiento en el sector agroalimentario

Ayer (9 de marzo) se celebró en la Facultad de Administración y Dirección de Empresas del Campus de Lugo de la USC una jornada sobre el emprendimiento en el sector agroalimentario organizada por la Cátedra Bancaja de Jóvenes Emprendedores de la USC. El programa de las jornadas se puede ver aquí. (ACTUALIZACIÓN: Podeis ver un vídeo resumen de las jornadas aquí: http://vimeo.com/38458995. Gracias a Lucía por su comentario)

Las jornadas comenzaron, como podéis ver en el programa, a las 10 con una breve presentación de las mismas y explicando la motivación de la realización de unas jornadas de este tipo. Dado el contexto en el que nos encontramos el emprendimiento pasa por ser una solución a la salida de la crisis y es necesario fomentarlo y con jornadas como estas, donde te muestran casos reales, es posible ver que los emprendedores existen.

Posteriormente Enrique Gómez (de BIC Galicia) nos habló de los emprendedores, de sus características, de su actitud y aptitud, de sus recursos,… Algunas de sus frases: “Se puede estar desempleado pero nunca parado”, “Para las empresas yo debo ser un “solucionador” de problemas”, “El ser emprendedor no tiene por qué relacionarse siempre con crear una empresa”…

Tras el café, tres emprendedores del sector agroalimentario gallego nos contaron sus experiencias. Así nos habló uno de los fundadores de la empresa Agronovo Ecoloxía que nos contó cómo habían puesto en marcha la empresa y que esta iba creciendo poco a poco. Una experiencia más reciente en esto de emprender nos la proporcionó una de las socias de Aeiraland que es una empresa dedicada a la comercialización y cultivo de la trufa negra atlántica. Por último, nos habló la fundadora de Granxa Maruxa que nos expuso la historia de su granja y las dificultades para sacarla adelante. Sigue leyendo

¿Qué tienen en común España, Grecia, Italia y Portugal? (desde la perspectiva del capital social) (II): aspectos políticos

Decíamos en la anterior entrada que se iban a analizar las similitudes entre esos países en función de su nivel de confianza (que ya lo hemos visto), de su interés en política (que es lo que veremos hoy) y de su educación (que veremos mañana).

En general los aspectos políticos no suelen considerarse dentro del capital social, excepto, la variable que mide la participación electoral o el interés en política. Estos aspectos políticos se encuadran dentro de la dimensión de las normas sociales, que es otro de los indicadores que se emplean a la hora de cuantificar el capital social (junto con la confianza y las redes sociales). Esas normas sociales son líneas de conducta que rigen el comportamiento y la experiencia de los miembros de las redes. Se pueden definir como un grupo de reglas socialmente reconocidas, como la moda, la tradición, los usos y costumbres, etc. Por tanto, dentro de cada sociedad existen una serie de normas de convivencia que responden a un deseo generalizado de estabilidad social. Son patrones que se han ido estableciendo y transformando a lo largo de la historia de acuerdo a una serie de costumbres y tradiciones. Existen en todos los grupos o redes sociales y los individuos, si desean ser aceptados en ellas, deben cumplirlas en mayor o menor medida. Son, por tanto, un producto social derivado de la acción colectiva.

Como se derivan de la acción social, las normas no son iguales en todas las sociedades y, por tanto, su influencia sobre el crecimiento económico tampoco va a ser la misma. Por ejemplo, si las normas sociales repudian comportamientos como la evasión de impuestos la sociedad donde actúen podrá proporcionar mejores servicios a sus ciudadanos. Si, por el contrario, las normas sociales consideran que evadir impuestos es algo aceptable, la sociedad verá limitado su potencial de crecimiento, al disponer de menores ingresos que redistribuir. Así, para estudiar una sociedad y entender su funcionamiento es necesario conocer cómo son y cómo funcionan las normas sociales que la rigen.

La cuestión es, cómo se pueden medir esas normas sociales. Generalmente se emplean medidas de número de votantes (Helliwell & Putnam, 1995; Mustre del Río, 2005), el interés en política (Schneider, Plümper, & Baumann, 2000; Hauser, Tappeiner, & Walde, 2007; Corazzini, Grazzi, & Nicolini, 2007) etc. porque se trata de valorar conductas sociales que sean beneficiosas para el conjunto de la sociedad.

La medición de estas normas sociales es, tal vez, más compleja que la de las otras dos dimensiones del capital social. Existe menos unanimidad en las medidas puesto que se trata de un concepto bastante heterogéneo que puede englobar diferentes aspectos, desde la participación activa en política, mediante la votación; pasando por el compromiso cívico, medido a través del pago de impuestos o variables similares; hasta la calidad del gobierno, medida a través de índices internacionales.

En este caso vamos a analizar diferentes cuestiones relacionadas con la política utilizando varias de las preguntas que la Encuesta Social Europea nos proporciona sobre ese tema. Así, en primer lugar, se considera la variable que mide la participación en las últimas elecciones parlamentarias de un país. Las respuestas posibles son tres: si, no y no puede votar. La variable se cuantifica tomando el porcentaje de respuestas afirmativas y los resultados se presentan en el gráfico siguiente:

En este caso los resultados no difieren mucho entre los países considerados y únicamente Portugal presenta un índice de participación ligeramente inferior al resto de los países, mientras que Grecia, Italia y Suecia muestran porcentajes que superan el 80%. Sigue leyendo