¿Qué es, por qué se estudia y cómo se mide el capital social?

¿QUÉ ES EL CAPITAL SOCIAL?

El término capital social es relativamente reciente en el campo de la investigación económica y ha tenido una gran aceptación dando lugar a un buen número de artículos que relacionan diferentes temas con ese capital.

Si se realiza un repaso histórico sobre las diferentes definiciones de capital social deberíamos empezar por Hanifan que, en el año 1916, define el capital social como “esas sustancias tangibles (que) cuentan para la mayoría en las vidas diarias de la gente: denominadas buena voluntad, compañerismo, simpatía y relaciones sociales entre los individuos y las familias que integran una unidad social…Si (un individuo entra) en contacto con su vecino y ellos con otros vecinos, habrá una acumulación de capital social, que pude satisfacer inmediatamente sus necesidades sociales y que puede tener una potencialidad suficiente para la mejora sustancial de las condiciones de vida en toda la comunidad” (Hanifan, 1916:130; en Woolcock 2000).
Tras esta primera definición tuvieron que pasar varias décadas, hasta finales de los años setenta o comienzos de los ochenta, para que el concepto de capital social se volviese a considerar dentro de la literatura científica. Pero es, sobre todo, a partir de los trabajos de Bourdieu (1986), un sociólogo francés; James Coleman (1988), en sociología de la educación y, fundamentalmente, a partir del trabajo de Robert Putnam (1993) en el campo de las ciencias políticas, cuando el término adquiere una importante dimensión y centra una mayor atención de los diferentes investigadores. Sin embargo, cada uno de los autores citados ha definido el capital social de una forma distinta, basándose en su campo de investigación. A partir de esas definiciones se ha ido desarrollando una teoría del capital social y se han propuesto diferentes enunciados del término, tanto por autores a título individual como por organismos como la OCDE o el Banco Mundial.

DEFINICIONES “clásicas”:

Bourdieu, 1986, pág. 248: “El conjunto de recursos reales o potenciales a disposición de los integrantes de una red durable de relaciones más o menos institucionalizadas”.

Coleman, 1988, pág. S98: “Aspectos de la estructura social que facilitan ciertas acciones comunes de los agentes dentro de la estructura”.

Putnam, Leonardi, & Nanetti, 1993, pág. 167: “Aspectos de las organizaciones sociales, tales como la confianza, las normas y las redes que pueden mejorar la eficiencia de la sociedad facilitando la acción coordinada”.

Otra definición del concepto podría ser:

“La confianza, tanto interpersonal como institucional, y los aspectos positivos de las redes y las normas sociales que faciliten la creación y el mantenimiento de una estructura social adecuada que, en colaboración con otros capitales, permita sentar las bases para facilitar el crecimiento a largo plazo y, por tanto, un desarrollo sostenible.”

Por tanto, el capital social está formado por un conjunto de elementos que interactúan entre sí y que pueden afectar al desarrollo de un país.

¿POR QUÉ SE ESTUDIA?

Si se estudia el análisis del crecimiento de las economías, bien sea en el ámbito nacional o en el regional, se observa que ha evolucionado desde la clásica función de Solow hacia la consideración de una función ampliada en la que se deben tener en cuenta distintos factores que condicionan dicho crecimiento. Por ejemplo, la generalización del capital humano en dicha función se ha constituido como un elemento indiscutible en la literatura a partir de la década de los noventa. A pesar de la inclusión de esos factores nuevos como el capital humano, parece que el conjunto de las medidas no recogían la totalidad de las causas que influyen en el crecimiento, pues no eran capaces de explicar por qué economías con puntos de partida muy similares evolucionaban de forma diferente, aun cuando los restantes elementos que se analizaban eran semejantes. Surgió entonces la teoría de que debería existir alguna razón para que esto ocurriese y se comenzaron a estudiar diferentes aspectos sociales y su relación con el crecimiento. Así, desde los pioneros trabajos de Putnam (1993) para las regiones italianas, el análisis derivó en lo que hoy se conoce como capital social, que engloba diferentes factores como la confianza, la pertenencia a grupos, etc. y se ha ido incluyendo en modelos de crecimiento económico para tratar de ver su efecto sobre el mismo.

¿CÓMO SE MIDE?

El problema de la cuantificación del capital social sigue estando presente y por tanto, lo que los investigadores deberíamos preguntarnos ahora es cómo disponer de medidas efectivas que nos permitan capturar los efectos del capital social en el crecimiento económico.
Los principales inconvenientes que nos encontramos los investigadores a la hora de medir el capital social son:

  • La falta de una definición clara y precisa sobre el término. Resulta complicado medir un concepto que tiene tantas interpretaciones diferentes.
  • Las diferentes medidas empleadas hasta el momento derivan de diversas fuentes, como encuestas o estadísticas oficiales, que se basan en los diferentes enfoques de los estudios sobre el capital social en los que se emplean.
  • Carecemos de una base de datos estándar que recoja medidas de capital social para poder aplicarlas en las investigaciones.
  • Como el capital social es un bien eminentemente público carece de un mercado donde se pueda valorar, lo que dificulta la posibilidad de realizar una estimación directa del mismo.

Aun así, a través de diferentes encuestas se pueden medir las dimensiones del capital social señaladas en su definición. A continuación exponemos alguna de esas medidas:

Confianza, donde se mide desde la confianza interpersonal, a la social y la institucional.

Las Redes sociales donde se mide la pertenencia a grupos o asociaciones, el número de interacciones que se realizan, el uso de internet, etc. Esta última variable es cada vez más importante en las sociedades más desarrolladas, puesto que las redes sociales virtuales están sustituyendo, sobre todo en los más jóvenes, a las redes sociales tradicionales.

Las normas de cooperación cívica cuyas medidas principales son la participación activa en las elecciones a través del voto, acciones de compromiso cívico, el cumplimiento de los deberes con el estado (defraudar, no pagar impuestos, etc), índices de criminalidad, índices de corrupción y otros.

Referencias:

Bourdieu, P. (1986). Forms of  capital. In J. Richardson (Ed.), Handbook of Theory of Research for the  Sociology of Education (pp. 241-258). Westport, Connecticut: Greenwood  Press.

Coleman, J.  (1988). Social capital in the creation of human capital. American Journal  of Sociology, 94, S95-S120.

Putnam, R. D.,  Leonardi, R., & Nanetti, R. (1993). Making Democracy Work: Civic  Traditions in Modern Italy. Princenton University Press.

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