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Evolución de la “confianza política” en España

En esta entrada presentamos la evolución en el caso español de diferentes variables que nos aproximan a lo que se podría denominar “confianza política” utilizando datos de las seis oleadas disponibles de la Encuesta Social Europea (ESS)  que se elabora desde 2002 de forma bianual y cuyos últimos datos corresponden a la oleada de 2012. Sabemos que la “confianza política” es importante y, probablemente, sea de mayor importancia la confianza en las instituciones que en los propios políticos. Estos pueden ser fácilmente sustituidos si pierden la confianza, pero si falla la confianza en las instituciones podemos encontrarnos con serios problemas para poder mantener el sistema de gobierno. Como apunta Khodyakov (2007) la confianza en las instituciones “tiene el potencial de fomentar el respeto voluntario a las decisiones adoptadas por las instituciones públicas y aumentar el cumplimiento de las normas y reglamentos vigentes”.

Para medir esta confianza emplearemos, como en entradas precedentes, el porcentaje de personas que afirman confiar (agrupando los valores entre 6 y 10, de una escala de 0 a 10) y el valor medio obtenido para cada tipo de confianza. Las variables que vamos a considerar recogen la confianza en el parlamento nacional, en los políticos y en los partidos políticos. Incluimos también las variables que miden la satisfacción general de la población con respecto a aspectos como la democracia, el gobierno y la economía (1). Sigue leyendo

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¿Cómo crear confianza?

A lo largo de varios artículos de este blog se ha hablado de que una de los factores que nos ayudarían a salir de la crisis es la confianza. El problema es: ¿cómo se crea esa confianza?. Esta entrada no pretende dar recetas mágicas, porque no existen, sino, desde mi humilde punto de vista intentar aportar algo sobre esa creación de confianza, tanto a corto como a largo plazo.

Tanto la banca como los políticos o los economistas afirman que de la crisis se sale con confianza y austeridad. Son dos palabras que suenan muy bien y que parecen recetas mágicas. Pero no existen esas recetas mágicas sino medidas y reformas que ayuden a la ciudadanía a confiar en sus instituciones y en sus dirigentes.

Desde luego, no se logra confianza en los tiempos en los que estamos tomando medidas como esta: http://www.publico.es/dinero/386239/la-promesa-de-austeridad-no-impide-que-los-alcaldes-suban-los-sueldos. Mucho hablar de austeridad, de que no hay dinero y las primeras medidas que se toman es subirse el sueldo. Sin tener nada en contra de que los políticos estén bien pagados, de hecho, si queremos a los mejores gestores deberían tener sueldos atrayentes para hacer bien su trabajo, pero la realidad nos indica justamente lo contrario, existen pocos políticos que sean buenos gestores (a la vista de las deudas de municipios y comunidades autónomas). Tampoco se logra confianza teniendo a políticos imputados por casos de corrupción en las listas electorales y en los organigramas de los propios partidos. Estando a favor de la presunción de inocencia a la que todo el mundo tiene derecho, creo que los ciudadanos empiezan a estar algo hartos de que exista tanta corrupción y con la sensación de que en gran parte de los casos quede impune.

Por tanto, para restablecer la confianza, a un corto-medio plazo, se necesita, en primer lugar, un sistema judicial eficaz donde los ciudadanos sean tratados todos de igual forma. En segundo lugar se necesita una regeneración de los partidos políticos y de los propios políticos (cosa que parece harto complicada puesto que parece que viven en un mundo paralelo al del resto de la ciudadanía). En tercer lugar, se necesita más transparencia en los diferentes organismos que nos dirigen, desde datos de cuánto nos cuesta hasta detallar lo que se hace con “nuestro” dinero. En cuarto lugar se necesita estabilidad, política y económica, con medidas claras y objetivos definidos, teniendo claro cuál es el modelo de gestión, aplicando las reformas que realmente sean necesarias y realizando inversiones productivas. En quinto lugar podría pedirse que nuestros dirigentes escuchasen algunas medidas que los ciudadanos estamos pidiendo y que pueden servir para mejorar esa confianza (cuestiones como poner límites a los sueldos de los alcaldes en función de la población que gobiernan, la posibilidad de listas electorales abiertas, actuar con firmeza contra la corrupción, etc.). Aplicando estas medidas, que no parecen demasiado complejas, pero que necesitan voluntad clara, poco a poco los ciudadanos irían recuperando la confianza en las instituciones y se tendría dado un paso muy importante para fortalecer al país.

A un medio-largo plazo la confianza se genera invirtiendo en educación, pero realizando inversiones que contribuyan a la mejora real del sistema educativo y no simples maquillajes más efectistas que efectivos. También se genera invirtiendo en políticas sociales que ayuden a redistribuir mejor los ingresos, que ayuden al que realmente lo necesita, pero también invirtiendo en políticas que ayuden a controlar el fraude en los diferentes mecanismos que funcionan o se pongan en marcha. Invertir en I+D o ayudar a los emprendedores es otra de las formas mediante las cuales se va a generar confianza a medio-largo plazo.